26 de marzo de 2024 • Por Equipo Pawsome Breeds
Cómo Evitar que tu Perro Salte a las Visitas
Cuando un perro salta sobre las visitas al abrir la puerta, el comportamiento puede resultar incómodo o peligroso, especialmente para niños pequeños o personas mayores.
Saltar no es un acto de mala conducta deliberada. En el lenguaje canino, el contacto cara a cara es una forma de saludo. El problema es que los humanos caminamos erguidos, y para alcanzar la cara de una persona, los perros tienen que elevarse. Este artículo describe cómo redirigir ese comportamiento hacia un saludo tranquilo con las cuatro patas en el suelo.
Por Qué Salta tu Perro (El Ciclo de la Recompensa)
Para eliminar un comportamiento, primero hay que entender qué lo alimenta. La mayoría de los perros saltan porque les funciona.
Piénsalo:
- El perro salta sobre ti.
- Tú lo empujas, le agarras las patas o gritas “No.”.
- Resultado: Te ha tocado. Lo has mirado. Le has hablado.
Para un perro que busca atención, incluso la atención negativa (gritos, empujones) es mejor que ninguna atención. Al apartarlo físicamente, sin querer has convertido el saludo en un juego de lucha.
La Regla de Oro: Las Cuatro Patas en el Suelo
El objetivo es simple: la atención solo ocurre cuando las cuatro patas están en el suelo.
Si una sola pata abandona el suelo, el humano se convierte en estatua:
- Sin contacto: Manos pegadas al pecho (la postura del “pollo”).
- Sin hablar: Silencio total.
- Sin contacto visual: Mira al techo.
Método 1: Ignorar y Recompensar (Para Perros Poco Excitados)
Funciona mejor con perros que saltan por alegría, no de forma frenética.
- Entras por la puerta.
- Si el perro salta, gírate de espaldas inmediatamente. Cruza los brazos. Sé un árbol.
- Espera. El perro acabará por deslizarse porque no encuentra nada a lo que agarrarse.
- En el momento —y me refiero al microsegundo exacto— en que las cuatro patas toquen el suelo, gírate y di “Sí” con calma.
- Acarícialo por debajo del mentón. Esto mantiene su cabeza baja.
- ¿Vuelve a saltar? Dale la espalda de nuevo.
Por qué funciona: Aplica el “Castigo Negativo” (retirar lo que el perro quiere —tu atención—) para reducir el comportamiento.
Método 2: El Esparcido de Premios (Gestión)
A veces no tienes tiempo para entrenar. Solo quieres entrar con la compra sin que te derriben.
Esto no es entrenamiento; es gestión. Pero evita que el mal hábito se practique y refuerce.
- Antes de abrir la puerta, coge un puñado de premios.
- Tíralos al suelo, lejos de la entrada.
- Mientras el perro olfatea y come (su “búsqueda del tesoro”), entras tranquilamente.
Bonus: El olfateo calma al perro. Cuando termina de comer, la excitación inicial de tu llegada ya se ha disipado.
Método 3: “Siéntate Para Saludar” (Avanzado)
Este método enseña un comportamiento incompatible. Un perro no puede saltar si está sentado.
- Pon a tu perro con correa. Pide a un amigo que se acerque.
- Pídele que se “siente”.
- El amigo se aproxima.
- Si el perro se levanta o salta: el amigo se da media vuelta y se aleja inmediatamente.
- Vuelve a pedir “siéntate”.
- El amigo se acerca de nuevo.
- Si el perro permanece sentado: el amigo le da un premio o una caricia.
Requiere paciencia. Puede que tengas que repetir la aproximación diez veces antes de que el amigo llegue hasta el perro. Pero el perro aprende: “Sentarme hace que la persona se acerque. Saltar hace que se vaya.”
La Orden “Ve a tu Sitio”
Para perros muy excitados, la puerta es demasiado estimulante. La mejor solución es darles un trabajo que hacer lejos de ella.
- Entrena la orden “Ve a tu cama” o “Sitio” con solidez previa.
- Cuando suene el timbre, manda al perro a su manta.
- Debe quedarse en su sitio mientras abres la puerta.
- Tu visita puede acercarse a saludarlo solo si el perro se mantiene tranquilo.
Esto mantiene al perro físicamente separado de la zona de máxima excitación.
La Correa de Arrastre
Si tu perro es del tipo “salto y huida” (salta y corre antes de que puedas reaccionar), la correa de arrastre es tu aliada.
- Engancha una correa ligera y sin asa (1,2 - 1,8 m) a su collar.
- Déjalo arrastrarla por casa (solo bajo supervisión).
- Cuando entre una visita, pisa la correa.
- Esto impide físicamente el salto sin necesidad de agarrarlo por el collar (lo que puede aumentar su excitación).
- Espera a que se siente; entonces libera la presión.
El Protocolo para Visitas
La parte más difícil de este entrenamiento no es el perro; son los humanos.
Las visitas sabotean el entrenamiento constantemente. Dicen “No pasa nada, me encantan los perros” mientras dejan que tu labrador de cuarenta kilos les salte encima con las patas llenas de barro.
Tienes que ser el abogado de tu perro:
- Pon un cartel en la puerta: “Entrenamiento en curso. Por favor, ignora al perro.”
- Usa la correa: Ponle la correa antes de que entren para poder prevenir el salto físicamente.
- Sé directo: Dile a tu visita: “Por favor, dale la espalda si salta. Estamos trabajando en ello.”
- El bote de premios: Deja un bote de premios fuera de la puerta. Pide a las visitas que cojan uno y le pidan al perro que se “siente” antes de entrar.
Saltos en la Calle
El problema no ocurre solo en casa. Muchos perros saltan también sobre desconocidos durante los paseos.
- Pide un “siéntate” antes de que el desconocido se acerque.
- Pisa la correa: Si anticipas el salto, pisa la correa para que el perro no pueda erguirse. Dale suficiente holgura para sentarse o estar de pie, pero no para lanzarse hacia arriba.
- Recompensa la atención: Si tu perro mira al desconocido y luego te mira a ti, recompénsalo generosamente.
Resumen
Eliminar el saludo saltando requiere coherencia de todos en casa. Si una persona permite que el perro salte pero otra no, el perro aprende que el comportamiento funciona de forma intermitente, lo que lo hace más difícil de extinguir.
- Ignora lo malo: Dale la espalda.
- Recompensa lo bueno: Caricias bajas y premios cuando las cuatro patas estén en el suelo.
- Gestiona el entorno: Usa correas, correas de arrastre y barreras cuando no puedas entrenar activamente.
El perro puede aprender a saludar de forma más controlada mediante la aplicación consistente de estas técnicas por parte de todos los miembros del hogar y las visitas habituales.